La creciente esperanza de vida y el envejecimiento de la población plantean nuevos desafíos para la sociedad, y uno de los más apremiantes es la conciliación laboral al cuidar de un familiar mayor. En este contexto, muchas familias se enfrentan al reto de encontrar el equilibrio entre las responsabilidades laborales y las tareas de cuidado.

 

En este artículo, exploraremos la situación de las personas cuidadoras en España, las medidas de conciliación laboral disponibles y la importancia de la formación para los cuidadores familiares.

 

La situación de las personas cuidadoras en España

Plennio ha realizado una encuesta a 500 personas de entre 50 y 65 años para definir el perfil del cuidador a cargo de personas mayores con dependencia. Según el estudio, el 50% de las personas mayores dependientes cuida de sí mismas con la ayuda del núcleo familiar, principalmente de sus hijos e hijas.

 

Dentro del núcleo familiar, son los hijos/as (33%) quienes más ejercen este rol, seguidos por la pareja o cónyuge (19%) y servicios externos (18%), como residencias, centros de día o asistentes.

 

Asimismo, el estudio revela que el 63% de los hijos/as a cargo del cuidado de una persona mayor se encuentran trabajando. Es decir, la mayoría de los cuidadores familiares se ven obligados a combinar sus responsabilidades laborales con las de cuidado.

 

En resumen, estos datos reflejan la necesidad urgente de abordar los desafíos económicos y laborales que enfrentan los cuidadores familiares en España.

 

Importancia de la formación para los cuidadores y cuidadoras familiares

El cuidado de una persona mayor es una tarea compleja que requiere habilidades específicas. En este sentido, una formación adecuada puede proporcionar las técnicas y conocimientos necesarios para proporcionar una atención de calidad y garantizar el bienestar de la persona mayor y cuidadora.

 

Concretamente, estas son algunas de las habilidades que se pueden adquirir gracias a la formación:

 

  • Manejo de la movilidad: aprender técnicas seguras para ayudar a la persona mayor a moverse, evitando lesiones tanto al cuidador como al destinatario del cuidado.
  • Gestión de enfermedades crónicas: adquirir conocimientos sobre síntomas, tratamientos y cuidados específicos para enfermedades comunes en la tercera edad.
  • Prevención y manejo de caídas: identificar y minimizar los riesgos en el hogar, así como saber cómo actuar en caso de una caída.
  • Alimentación y nutrición: aprender a preparar comidas balanceadas, adaptadas a las necesidades nutricionales de la persona mayor.
  • Comunicación efectiva: desarrollar habilidades para interactuar con la persona mayor de manera respetuosa, comprensiva y empática.
  • Estimulación cognitiva y actividades recreativas: adquirir técnicas para mantener activa la mente de la persona mayor a través de actividades que estimulen la memoria y la cognición.
  • Manejo de problemas de conducta: aprender a reconocer y manejar comportamientos difíciles o desafiantes que puedan surgir debido a condiciones médicas o emocionales.
  • Manejo de equipos médicos: aprender a utilizar y asistir con dispositivos médicos como sillas de ruedas, andadores, oxígeno, entre otros.
  • Formación para el Autocuidado: aprender técnicas y estrategias para el cuidado personal y el manejo del estrés, promoviendo la salud física y emocional del cuidador.

 

Gracias a estas habilidades, los cuidadores y cuidadoras familiares pueden abordar situaciones del cuidado de manera más efectiva y segura. Así, es posible mejorar la calidad de vida de la persona mayor y prevenir trastornos como el Síndrome del cuidador quemado.

 

Medidas de conciliación laboral al cuidar de un familiar mayor

La conciliación laboral al cuidar de un familiar es esencial para que las personas cuidadoras puedan desempeñar su rol de manera efectiva. En España, existen diversas medidas que buscan facilitar esta conciliación.

 

A continuación, te mostramos algunas de las principales medidas de conciliación laboral al cuidar de un familiar mayor.

 

Reducción de jornada laboral

Esta medida permite a los trabajadores cuidadores reducir su jornada laboral para brindar más tiempo para el cuidado, lo que supone una reducción del salario, pero no la pérdida del empleo.

 

Aunque no es estrictamente necesario un motivo para solicitar la reducción de jornada, los empleados tienen derecho a esta medida para cuidar de un familiar directo, de hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, que no pueda valerse por sí mismo.

 

Según el Estatuto de los Trabajadores, los trabajadores por cuenta ajena la pueden solicitar enviando un escrito al empleador con una antelación de quince días.

 

Permisos retribuidos por cuidado de familiares

Los trabajadores tienen derecho a permisos retribuidos para atender asuntos relacionados con el cuidado de un familiar, incluyendo consultas médicas y urgencias.

 

En este sentido, estos permisos ayudan a gestionar situaciones imprevistas.

 

Excedencias para el cuidado de personas dependientes

Las excedencias permiten a los trabajadores cuidadores tomar un período de tiempo sin sueldo para dedicarse por completo al cuidado de la persona mayor que, por cualquier razón, no puede valerse por sí misma.

 

En el caso de una excedencia por cuidado de familiares, hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, quien por razones de edad, accidente, enfermedad o discapacidad no pueda valerse por sí mismo y no desempeñe actividad retribuida, este permiso tiene una duración máxima de dos años. Durante este tiempo, se mantienen derechos como la asistencia a cursos de formación profesional y reserva de puesto de trabajo.

 

Hija cuidando de su madre durante una excedencia para la conciliación laboral al cuidar de un familiar mayor
Aunque la excedencia implica un sacrificio económico, es una medida que brinda la flexibilidad necesaria para la conciliación laboral al cuidar de un familiar mayor.

Teletrabajo

Fomentar el teletrabajo permite a los cuidadores familiares gestionar su tiempo de manera más eficiente, ya que pueden combinar sus responsabilidades laborales con las de cuidado sin necesidad de desplazarse.

 

Más allá del teletrabajo, contar con un horario laboral flexible de entrada y salida o jornadas comprimidas ayuda a adaptar las jornadas de trabajo para que no coincidan con las necesidades de cuidado de la persona mayor.

 

Conciliación negociada

La conciliación negociada es un proceso mediante el cual el empleador y el trabajador acuerdan soluciones personalizadas que se ajusten a las necesidades de ambas partes. En el contexto del cuidado de una persona mayor, esto implica un diálogo abierto y constructivo entre el cuidador y el empleador para encontrar modalidades de trabajo que permitan cumplir con las responsabilidades laborales sin descuidar el cuidado de la persona mayor.

 

Esta medida, basada en la comunicación y la flexibilidad, es fundamental para encontrar soluciones adaptadas a las circunstancias individuales de cada cuidador.